Fandiño y los ‘McFlurry’

Cuanto más tiempo va pasando, más cuesta creer que a Iván Fandiño le ha matado un toro. No me entra en la cabeza. Difícil va ser cuando salgan los carteles de Madrid y que el nombre de Iván ya nunca más vaya a estar en ellos.

Mis recuerdos se remontan a la Semana Grande donostiarra de 2006. Allí, en Illumbe, la primera corrida que le vi torear fue una de Victorino y esa tarde me tocó hacerle la crónica radiofónica para el “Clarín” dominical de Radio Nacional. En la feria de Bilbao de 2009 le saludé por vez primera, una mañana en la que compartimos mesa en un coloquio moderado por Íñigo Crespo, amigo común. Años después, con la carrera de Fandiño ya bastante encauzada, recuerdo haber pasado juntos un día serrano de tentadero en la ganadería de Ángel Luis Peña.

Y de ahí, hasta que vino como invitado al “68 Pasos”, programa que hacíamos en Canal Plus Toros. Esa tarde de octubre de 2013, en los estudios de Tres Cantos, fue cuando verdaderamente conocí algo más de cómo era Iván Fandiño persona. Supimos, por ejemplo, que no le gustaba verse en vídeo y prefería quedarse con las sensaciones de la plaza, que la gastronomía era una de sus grandes pasiones y el canelón lo que más le gustaba. ‘La Maxipedia’ le sorprendió con fotos suyas a hombros en la portátil de Moralzarzal o de su apoderado Néstor -¡con pelo!-, en su época de novillero.

Pero de aquella hora de directo con tanta simpatía y naturalidad, me quedo con dos anécdotas. Una se la recordé yo, entre las 300 que tiene recogidas en su libro Lucas Pérez: tal miedo sentía por la tarde de su alternativa, que cuando el mozo de espadas entró en la habitación, se encontró con que Iván se había refugiado a oscuras, debajo de cama.

Y la otra fue algo totalmente inesperado para él, cuando delante de la mesa en la que estaba sentado junto a Marco Rocha y El Fundi, se vio sorprendido con una hamburguesa y un helado del McDonald’s. Y es que en aquel 68 también nos contó que cada tarde que había triunfo, su celebración más deseada siempre era la misma: ir en busca de un McFlurry.

Posdata.- En enero del año pasado coincidimos en el mismo vuelo a Colombia, rumbo a Manizales, pero esa historia le corresponde a mi hermano para otra pieza de este mismo blog.

Comentarista de Canal Toros. Colmenareño. Cuando llueve en invierno, lejos de quejarme, pienso: "mejor embestirán los toros".

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