Ángel Teruel, el aroma castizo

El único recuerdo que tengo de Ángel Teruel en la plaza fue en la de Madrid, cogido por un toro de Torrestrella en la bocana del burladero del 8. Fue el año 1984 de su retirada. Aunque mis primeros sentimientos hacia él quien sabe si fueron incluso unos días antes de que yo naciera, pues mi madre presenció in situ aquella inolvidable tarde de mayo del 75 cuando Teruel salió por la puerta grande junto a Camino tras inmortalizar éste al sobrero del Jaral.

No se explica por qué un torero de la dimensión de Ángel Teruel haya caído demasiado en el olvido de los aficionados. Cuando he tenido ocasión de visualizar sus faenas, me he encontrado con un torero que representaba esa tauromaquia de la capital, caracterizada por la elegancia y el sabor del toreo más clásico, unido a esa cierta chulería o casticismo madrileño propio de quien había nacido en la misma calle de Embajadores.

El maestro conmemora hoy sus Bodas de Oro como matador de toros. Una alternativa que tomó en Burgos, el mismo año de la inauguración de El Plantío y plaza en la que, catorce después de la suya, oficiaría como padrino de la de José Cubero “Yiyo”, también un 30 de junio.

Precisamente delante de Yiyo cortó Teruel su última oreja en Madrid, vestido de rosa y oro, como tantas veces, un 1 de junio del 83. Ese día José Cubero salió a hombros disparado hacia la cima, si bien lo que circula por ahí es un vídeo de la faena del maestro al cuarto alonsomoreno, todo un compendio de torería, de saber estar y de andar con galanura delante de la cara de un toro.

Por eso cuando la tarde de su confirmación su hijo Angelito se salió garbosamente con un toro hasta los medios, doblándose por bajo, algunos nos imaginamos que ahí estaba su padre, por el sabor, la prestancia y esas cositas de torero antiguo, con aroma, de los que ya no salen… ¡Felicidades, Ángel Teruel Peñalver!

Comentarista de Canal Toros. Colmenareño. Cuando llueve en invierno, lejos de quejarme, pienso: "mejor embestirán los toros".

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