Así sí, Plaza 1

Leer los balances de San Isidro que han hecho varios medios de comunicación y blogueros taurinos me ha recordado mi cada vez más lejana época de estudiante. Por muy bien que llevara preparada la lección siempre esperé a tener la nota antes de celebrar. La prudencia nunca está de más, y en muchos momentos de la vida te salva de hacer el ridículo. Comparar mis exámenes con el optimista pronóstico de Simón Casas de Puertas Grandes y llenos en la Feria recién finalizada puede que no sea la mejor analogía del mundo pero es que el empresario de Las Ventas se enfrentaba al toro de su vida y esa fanfarronada ha tapado parte del buen trabajo que ha realizado en sus primeros meses al frente de la primera plaza del mundo.

Desconozco la forma de trabajar del señor Casas. No sé si se deja aconsejar por sus empleados o el círculo al que escucha es reducido pero puedo imaginar a su equipo de Comunicación llevándose las manos a la cabeza cuando soltó la bomba: “20 llenos en la Feria y, si entra la espada, 15 Puertas Grandes”. No había ninguna necesidad de poner números de forma anticipada cuando el listón de Taurodelta no estaba demasiado alto.

Este reportaje de taurologia.com analiza de forma minuciosa las cifras de espectadores presentes cada tarde en Las Ventas y destaca el incremento respecto a 2016. Y faltan Beneficencia y Cultura, que son dos llenos asegurados, y la novillada de triunfadores, donde previsiblemente también habrá una buena entrada. Éxito, pero por debajo del pronóstico. No habría pero sin esa torpe declaración.

Lleno de ‘No hay billetes’ en una de las tardes de San Isidro. Foto: Así No

Lo mismo pienso sobre las Puertas Grandes. En boca cerrada no entran moscas, Simón. Hubo toros para que varios matadores se hubieran hecho millonarios. También en Sevilla. Mala noticia la incapacidad de los toreros, buenísima que las cosas se estén haciendo bien en el campo.

Volvamos a los despachos. Los primeros meses de Plaza 1 han sido positivos en lo que a modernización se refiere. La Tauromaquia es tradición y liturgia pero sin adecuación a las nuevas formas de comunicación y sin aprovechar lo que la tecnología pone al servicio del público estamos muertos. El servicio de venta de entradas de Las Ventas era bochornoso, hoy simplemente es igual que el del resto de espectáculos al que cualquier persona puede asistir en Madrid. La gente entra a la web, elige su localidad, la paga, la imprime o la recoge y va a la plaza. El anterior sistema sólo permitía escoger zona.

Esto lo escribe un habitual de la cola que durante horas esperaba la apertura de las taquillas en Las Ventas. El servicio se colapsaba y era la única forma de comprar entradas para las 2-3 corridas con carteles más potentes. ¿Cómo era posible que a los 15 minutos de la apertura de taquillas y con la venta por internet caída sólo hubiera tendidos altos, gradas y andanadas de sol para esas tardes? Haría más preguntas con otros ejemplos concretos pero nadie me va a responder.

Menciono de nuevo al equipo de Comunicación de Plaza 1. Si algo necesita el mundo del toro es devolver la normalidad a acudir a una plaza y eso se consigue dando visibilidad a lo que allí ocurre. Un espectáculo que mete en un recinto a alrededor de 20.000 personas durante 31 días seguidos requiere una ambiciosa política de comunicación. La Feria de San Isidro se ha promocionado en periódicos, webs, radios, marquesinas, autobuses… El objetivo es que esto no sea noticia sino lo habitual. El éxito de los antitaurinos ha sido sacarnos del día a día, del telediario. Creo que se está en el camino de volver.

No quiero cerrar este balance que va más largo de lo que debería sin dejar escrito esto:

  1. Es un acierto sacar Beneficencia de San Isidro y montar un atractivo fin de semana posterior al cierre de la feria. Sí me gustaría que el cartel de novilleros triunfadores se repitiera en matadores. Tengo ganas de ver a Morante de la Puebla -incluso al más reposado Cayetano– pero un Ferrera (daría este hueco a Ponce pero torea en Granada), Del Álamo y Ginés sería bonito, justo y un regreso a lo que era antiguamente la Corrida de Beneficencia. Entiendo las dificultades de confeccionar un cartel en los seis días que van desde el final de SI hasta este sábado y sé que crearía polémica, pero eso no es malo, ¿no?
  2. Para 2018 eliminaría la fatalmente llamada semana torista. Si algo ha demostrado esta feria es que todos los encastes tienen toros que embisten. Si interesa, que no lo sé, acabar con el dichoso enfrentamiento torista vs torerista se debe poner final a esa absurda segregación.

Periodista. Trabajo en elmundo.es, donde a veces escribo. Comamos, brindemos y veamos toros.

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