Esa serie por la izquierda

Circulan hasta memes de la valiente, y sin embargo chanante, porta gayola. Algún medio llegó a dudar entre abrir el domingo con el enésimo momento histórico que estamos viviendo en Cataluña o dedicarle la portada entera a la trincherilla. Y a mi, sin embargo, me sigue rondando por la cabeza la primera tanda por la izquierda. Sigo pensando que ahí está la clave, si es que la hay, de nuestro Madueño torero.

El novillo no era malo, no, ¿y? Hay que estar ahí abajo, en el tercio, presentando el engaño por primera vez sin la ayuda. Hay que cruzarse un poco más, Madu, bien. Un pasito más, venga. Un poquito más. No hacía falta adelantar tanto la muleta, pero vale. Ya viene, ¡bien! Ya está enganchado. Ahora va a ser: el segundo natural ya nos anticipa que va a torear en redondo. Es que lo lleva dentro el cabrón. Ha sido un poco para afuera pero era el segundo. Y en el tercero es cuando se desvela la clave: ahí está Madueño. Ése es Madueño.

Lo tiene que hacer tan así que para el siguiente se le va a quedar el novillo encima. Y entonces lo resuelve con desparpajo. Ya está. El que quiera más que vuelva el año que viene. Hay que quererlo. Aunque no sea puntual en las citas. Aunque le cueste escribir en este blog más que a Julio Iglesias una letra. Un fenómeno. Cumbre. Ya está. Gritos de “mátalo”. Un Cohiba vuela desde el tendido y aterriza en el tercio. “Si lo mata, rabo”. Ni postverdad ni relato. Yo sigo en silencio porque, sencillamente no hay nada que decir.

 

Pasé de los cuentos a las cuentas. Como nada de lo humano me es ajeno, una tarde me llevaron al tendido, y ahí sigo.

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