Fernando de la Morena y el viejo Colmenar

Me siento en la necesidad sentimental de un “Así-No” con tintes caseros. Falta poco para la llegada de la Feria y Fiestas de Remedios y Colmenar estos días ha sentido la definitiva marcha de quién fue uno de sus mayores símbolos: Fernando de la Morena (para él no eran las Fiestas de Remedios, sino los días de “la Función”).

Gracias a Fernando pocas cosas ligadas a Colmenar se habrán quedado sin escribir. Recuerdo que era yo muy chico cuando surgió, al principio de los ochenta, una publicación que todavía perdura -ahora en lo digital- LA GUIA del Pueblo. Fernando había enviudado demasiado pronto y fue mi padre quien enseguida le puso la muleta: “por qué no te animas a escribir de toros en La Guía”? Y lo que comenzó siendo una propuesta casi obligada, al final se tradujo en el colaborador habitual, el más disciplinado, el que no fallaba un solo número, quincena a quincena, mes a mes, para ejercer de cronista cultural del presente pero, sobre todo, para ir dejando constancia en su columna de “Cosas de Colmenar” de tantas historias de nuestro pueblo en cuanto a sus raíces, personajes, tradiciones o costumbres.

Aparte de escribir de toros, su gran pasión, Fernando presumía de haber tenido en su día el sueño de querer ser torero, incluso toreó vestido de corto en la plaza de La Corredera. Y siempre que podía, y la última vez fue ya siendo bien mayor, se ponía delante de una becerra en el campo y siempre trataba de hacerlo con la naturalidad de los toreros que más tenía en su cabeza: Pepe Luis o don Antonio Bienvenida, por ejemplo.

Como socio y amigo de “El Rescoldo”, su adiós nos ha llegado con el libro de Remedios 2017 ya impreso. Pero menos mal que a veces los homenajes también se hacen en vida y a Fernando hace tres años le dedicamos buena parte del contenido de esta publicación, como agradecimiento mínimo a todo lo que nos había ofrecido él a lo largo de tantos años. Y el ayuntamiento también le reconoció hace un par de años nombrándole “Hijo Predilecto de Colmenar”, la última gran satisfacción  de la que pudo disfrutar.

Desde esta misma Función vamos a echar de menos a Fernando. En los toros, en los actos religiosos, pero también en invierno, en el campo, en un día de herradero o de caza, en tantas horas de tertulia al amor de la lumbre en “El Pecado Mortal”…. Y qué decir de su hija Carmela, su compañía inseparable, su fiel correctora, seguramente la que más va a sentir el vacío de ya no tener que repasarle tal o cual artículo o incluso de intentar convencerle, vanamente, de que en el siglo XXI internet también existe o algo más allá que un ordenador “de pedales”…

Comentarista de Canal Toros. Colmenareño. Cuando llueve en invierno, lejos de quejarme, pienso: "mejor embestirán los toros".

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