La bandera es el toro

Hemos puesto bonitos los balcones en este otoño único y soleado que tiene Madrid porque lo que está ocurriendo en Cataluña no nos gusta nada. A mí por lo menos, que este es un lugar en el que cada uno tiene libertad para decir y escribir lo que le da la gana. Todo lo contrario que ocurre en Cataluña.

Si colgar una bandera de España en la ventana sirve para decir al que la vea desde la acera que esa casa se solidariza con los no nacionalistas que sufren el acoso del independentismo, perfecto. Si es para mostrar respaldo a los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que, debido a la inacción de una policía autonómica que debe ser saneada, están en Cataluña para evitar que la minoría xenófoba, inculta y violenta que encabeza la CUP termine con la Constitución que los españoles votamos (y en porcentaje superior a la media en Cataluña), perfecto y estupendo.

En Madrid, Sevilla o Valencia una bandera nacional no es noticia, por eso es tan extraordinario lo que sucedió este domingo: miles de ellas en el centro del Barcelona, junto a europeas y senyeras, la ‘antigua’ bandera catalana, eliminada por la izquierda radical para imponer una estrella revolucionaria sin que la pata de centro-derecha del ‘procés’ se haya enterado.

Banderas de España decoran no pocas plazas de toros en nuestro país. Otras, algunas muy importantes, decidieron en su día no utilizarlas. Ni me molestan ni las echo de menos: estoy igual de cómodo viendo toros con banderas en Las Ventas que sin ellas en Pamplona.

Esta Fiesta es de todo menos nacional, de ahí que considere un error todo intento de unirla a una ideología política. Desconozco la razón por la cual en un momento dado los toros se convirtieron en una afición de personas de derecha. La imagen de Padilla con la bandera preconstitucional no ayuda, es evidente, pero creo que la percepción social que se tiene del taurino medio es cada vez más cercana a la realidad.

El 12 de octubre es el Día de la Fiesta Nacional y el fin de la temporada en Las Ventas. Desconozco de quien parte la idea pero la propia empresa que gestiona el coso anima a través de las redes sociales a acudir al festejo con la bandera de España. Pronostico unos tendidos más llenos de lo habitual en esta fecha y repletos de rojigualdas. Sería precioso si se fuera a disputar una eliminatoria de la Copa Davis pero después de la algarabía del paseíllo será un torero y no un tenista el que salte a la arena. No es serio un tifo antes de una corrida en la primera plaza del mundo. Igual lo próximo es una ola celebrando una oreja, total ya…

Periodista. Trabajo en elmundo.es, donde a veces escribo. Comamos, brindemos y veamos toros.

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