El ‘monterazo’ a doña Laura

Con la Puerta Grande de Las Ventas entreabierta, con la papeleta de jugarse la gloria frente a un ‘tío’ de El Tajo propiedad de Joselito, Román cogió la montera antes de iniciar su faena al sexto y cruzó el ruedo con paso firme. Por un momento, la responsabilidad de su rostro se transformó en sonrisa. Y contagió con ella al público. Los más cercanos soltaron lágrima incluso por lo humano del gesto.

Y es que Román Collado le brindó el toro definitivo de la tarde más importante de su vida a doña Laura, la mujer que cada tarde nos regala sus ‘oles’ desde la delantera del 3, junto al patio de cuadrillas. Bloqueada por la emoción, como se aprecia en la imagen de Alfonso Blanco, apenas acertó a saludar lo que estaba siendo una de las ovaciones más sentidas del año en la Cátedra.

El brindis se gestó 10 días antes. En el tendido, sobre toriles, un periodista, un novillero y un matador. David Jaramillo (6Toros6), Adrien Salenc y Román. Los tres presenciaron juntos la última de las novilladas nocturnas clasificatorias antes de la gran final. De repente, tras un muletazo, aprovechando uno de los pocos silencios que nos concede esta plaza a los afionados, doña Laura jaleó a un torero. Su “¡Oooole!”, muy agudo, sonó como siempre único en Las Ventas. Debería haber ya politonos con él. Para inmortalizar de una vez por todas esa especie de marca registrada de una aficionada que nunca falla.

Al escuchar el ‘ole’, Román giró la cabeza hacia el 3.

  • ¿Quién ha dicho eso? ¿Es en serio o en broma?

Jaramillo, al quite, explicó al detalle a Román la historia de doña Laura y el cariño que le tenía la plaza por su afición y su trato animoso a los toreros.

  • “¿Pero sabes qué le falta a doña Laura, Román?
  • “¿El qué David?
  • “Un monterazo, que un torero le pegue un monterazo”.

Entonces Román calló y siguió pendiente de la novillada como si nada. Pero en su mente ya estaba el brindis a doña Laura.

Dicen los que le conocen que el matador valenciano lleva multitud de cosas en la cabeza para ponerlas en práctica en determinada corridas. Este quite, aquel muletazo imposible… Y que, salga como salga el toro, vaya como vaya la tarde, las hace. Con el brindis pasó igual. Con lo que le esperaba por delante, con su carrera en juego en apenas 10 minutos, Román no se olvidó de doña Laura, que ya tiene su monterazo, Jaramillo.

Redactor de El Mundo. De Colmenar y con casta. Aspiro a no tener que borrar con la mano lo que ayer escribí con el codo. Desde aquí se ve todo.

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