Toros con hashtag

No se me ocurrirá en estas primeras líneas para Así No pontificar sobre la forma en que un aficionado debe acudir a una plaza. Allá el que sólo quiere ver figuras ante el denominado “encaste mayoritario” o aquel que se deja el pañuelón verde en casa cuando vienen las ganaderías de su gusto. Si son de los que ven toros con hashtag –con la dichosa etiquetita torista o torerista- en los ojos filtrando lo que sucede para adaptarlo a lo que querrían que pasara he de decirles que no están solos. Cada uno tenemos lo nuestro.

Lo mío, mi tara, lo que me lleva sacando de quicio durante más de una década está fuera de este tinglado. Envidio a los madridistas que dicen haber disfrutado viendo jugar a Messi. Yo acompañé –y temo que seguiré acompañando durante algún tiempo aún- cada regate o cada gol con insultos y deseos irreproducibles que, en frío, me sonrojan. Como ven, lo de “hablar de toros es hablar de todo” está escrito por algo.

Volvamos a la Tauromaquia, sin duda el ámbito o espectáculo más propenso a la discusión que conozco: ¿Hubo unanimidad de juicio ante las corridas de Domingo Hernández o la de Rehuelga? Ni en 100 años habría quorum. Granaino, con toda su sangre Domecq, fue un espectáculo en el caballo y el santacoloma Coquinero se comía la muleta con desbordante calidad. Sólo con hashtag se le podrán poner pegas. Si yo me he perdido al –probablemente- mejor futbolista de la historia, qué les voy a decir si no vieron un toro bravo.

‘Liebre’, de Rehuelga, premiado con la vuelta al ruedo el 7 de junio en Las Ventas. Foto: Plaza 1

Y esto es tan grande que al de Rehuelga al que se le concedió la vuelta al ruedo no llegó a la excelencia de su hermano que salió al ruedo justo después. Imagino al presidente twitero (Don Jesús María Gómez Martín alias @musigm1) sudando durante la faena de Pérez Mota preguntándose por qué demonios sacó el pañuelo azul minutos antes sin que existiera un clamor en la plaza: “¿Y ahora qué pañuelo saco?”.  Menos mal que no miró al 7, donde algún aficionado le mostraba el naranja con guasita.

Agradezco la educación y sencillez de este presidente en Twitter pero creo que alguien con su responsabilidad debe mantener la distancia. Leer menos, en definitiva, que suena fatal pero es así. Estoy seguro que le quemó el pañuelo azul porque venía condicionado por conversaciones como esta, posteriores a la tarde del 3 de junio, en la que otorgó una oreja por toro a Enrique Ponce y no consideró de vuelta al ruedo al ya mencionado Granaino de Domingo Hernández:

 

 

Periodista. Trabajo en elmundo.es, donde a veces escribo. Comamos, brindemos y veamos toros.

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1 Response

  1. junio 14, 2017

    […] 2018 eliminaría la fatalmente llamada semana torista. Si algo ha demostrado esta feria es que todos los encastes tienen toros que embisten. Si interesa, que no lo sé, acabar con el dichoso enfrentamiento torista vs torerista se debe […]

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